| El pobre Malasombra es un gatito de lo más bueno. El nunca haría nada malo a nadie… o casi nunca. Tuvo la mala suerte de nacer con un lado perverso que sólo se deja ver cuando le da la luz del Sol. En ese momento, su otro yo lo posee y toma las riendas de su voluntad, siendo imposible controlarle y volviéndose un peligro para cualquiera que se acerque, especialmente los niños que quieren jugar con los gatitos y que se confían de su adorable cara. |