| Morgan solía ser el adorable gatito de trapo de una niña de 5 años. Como ya sabes, el problema de estos juguetes es que el dueño crece y se olvida de ellos. En un día de limpieza el gato cayó por la ventana al callejón que hay en la parte de atrás del edificio y no fue rescatado. Por culpa del desprecio de su dueña, Morgan se transformó en un gato puñetero. Desde ese día se hizo dueño del callejón atemorizando a los otros gatos, obligando al encargado del restaurante chino a que le entregase su ración diaria de raspillas de auténtica carpa china e, incluso, pinchando los balones a los niños con sus afiladas garras. Morgan es el puto amo de su propio callejón. |