| En las profundidades del bosque tiene Abram su comedor particular. Un viejo y altísimo roble que esconde entre sus raíces las miles de víctimas de nuestro vampiro. Abram arrastra a sus victimas hasta este tranquilo lugar para poder disfrutarlas plácidamente y al mismo tiempo alimenta al roble con los desechos y la poca sangre que se le derrama. De este modo, se da forma al acuerdo que desde hace siglos tiene con el roble: Él le lleva los restos de sus víctimas para alimentar sus raíces y a cambio el roble le da sombra en los meses calurosos y cobijo durante los meses fríos para poder saborear a sus presas. |