| Carlitos era un chico normal, que a pesar de no haber hecho nunca ejercicio era fornido como un búfalo. No sabía de dónde sacaba esa fuerza sobrenatural, pero tampoco le preocupaba, y nunca hacía alarde de ello.
Un día, mientras disfrutaba de su habitual hamburguesa extra grande, se dio cuenta de la cantidad anormalmente pequeña de patatas que le habían dado con el menú… y se volvió loco. ¿Qué sentido tenía la vida, si ni siquiera podías contar con ciertas CONSTANTES INMUTABLES? Así que dejó sus estudios de Física Cuántica y se dedicó de lleno a los ejercicios de Física Aplicada: 200 kilos de presión sobre un rival, levantamiento de peso y lanzamiento, apaleamiento con objetos contundentes… Newton estaría orgulloso, pero sus rivales le temen: si Carlitos viene a por ti, ¡acabarás como si te hubiera fulminado un rayo! |