| Hikiko trabaja de mimo en las Ramblas de Barcelona. Es su manera de sacar algo de dinero para poder costearse su "droga"... los videojuegos. A Hikiko, realmente, no le gusta mucho jugar, pero se quedó enganchado desde el momento en que probó el "Livingstone Supongo" en su viejo Amstrand PCW. Desde ese día tiene la necesidad de comprarse las últimas consolas, últimos videojuegos, todo el merchandising, etc, etc. Esta adicción le tortura día y noche y es normal que sueñe estar controlado por un mando de su vieja Nintendo. Su adicción es tal que no pudo estudiar nada. Menos mal que conoció el Eyetoy de playstation. Esto le permitió convertirse en el puto amo de la gesticulación y le permite tirar palante. |