| Desde que tuvo a su retoño, la Vida de la Muerte no ha vuelto a ser lo mismo. Ahora apenas le queda tiempo para atrapar a los mortales y se ve obligada a realizar maratonianas jornadas de duro trabajo. Sólo cuando su adorable hijo haya comido y se vaya a dormir, ella podrá salir a darse un banquete de vida moribunda. Es por eso que se apresura en preparar esos deliciosos gusanos que suele comprar todos los martes en el mercado de la ciudad. |