| Roger cree que es un conejo normal, aunque obviamente no lo es. Es tonto y al mismo tiempo adorable, como todos los conejos, pero tiene algo diferente: Vive en un laboratorio desde que nació. Para él, el campo como tal no existe. Ha sustituido los árboles por mesas llenas de tubos de ensayo y su madriguera por un terrario, aunque lo único que de verdad le extraña es que su “bosque” está siempre lleno de tipos con batas blancas. Una vez a la semana uno de esos hombres saca a Roger de su madriguera de cristal y le lleva a una habitación enorme. Allí, le ata una zanahoria a la cabeza y le deja sobre una rueda para correr. El, como buen conejo tonto que es, se hincha a correr intentando cogerla, pero no llega, así es que cada vez se mueve más y más rápido. Lo que el no sabe es que al correr, la rueda genera electricidad y llegado un punto… ¡¡¡ZASSS!!! Le suelta un chispazo y la zanahoria cae chamuscada a sus pies. Pero bueno, el calambrazo es lo de menos, a el lo que le importa es que ha conseguido su zanahoria en menos tiempo que la vez anterior. |