| Saurio está hasta los güevos y no es para menos. No sabe cómo quitarse de encima a estos malditos pajarracos. Si, claro, parecen muy graciosos, pero no lo son tanto cuando están todo el día dando el coñazo. Que si te pico aquí, que si te pico allá, vamos a hacer surf… ¡Maldita sea! No es normal que todo el mundo le tema menos estas bolas con plumas negras. Él tiene una reputación ganada a lo largo de los años y no puede consentir esto. De hecho, pocos son los que se atreven a adentrarse en el lago en el que vive desde hace ya milenios. ¿Acaso no pueden abusar de la confianza de otro animal? |