| Hikiko no para de tener sueños delirantes. El último, verse en medio de un montón de puntos blancos perfectamente alineados. Se dispuso a seguirlos como si de un camino se tratase, cuando de repente, a lo lejos, apareció… ¡¡PACMAN!! “Dios, como una cabeza sin patas puede ir tan rápido”. Por mucho que corriese el comecocos seguía ahí y parecía claro que se lo iba a zampar enterito. |